Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Nuevamente la oscuridad de Regímenes Totalitarios, se apodera de un territorio que durante años ha construido la reconquista de los derechos fundamentales de sus ciudadanos,  Kabul es tomado por los Talibanes, quienes buscan imponer bajo su único criterio la interpretación de la Ley del Islan, siendo blanco principal de sus retrógradas ideas las mujeres y niñas, sobre las cuales durante el primer gobierno Talibán fueron fuertemente castigadas por reírse o mostrar los tobillos.

El miedo reina en cada ser humano en Afganistán, quienes durante las dos últimas décadas emprendieron luchas sociales con grandes cambios, avances a los derechos humanos en especial de las mujeres y niñas,  y en la restauración de las Instituciones Públicas.  El mundo observa, cómo la población civil deja sus hogares, sus empleos, sus sueños, conocen perfectamente que el tiempo de tinieblas ha regresado, el odio, el castigo y la revancha hacia todo aquel que defienda su dignidad humana, su desarrollo al progreso, el bien de sus semejantes en respeto a las diferencias generadas del derecho ajeno, es decir, cada ser humano aunque no viva en Afganistan, es enemigo de quienes han tomado el poder.

La llegada de los talibanes al poder en Afganistán cambia inexorablemente el panorama mundial, regional y local donde  las mujeres afganas, que a partir de ahora deberán someterse a las estrictas normas que imponen los radicales islamistas, algunas de ellas absurdas. Es posible que no puedan volver a estudiar, trabajar ni ser atendidas por médicos varones. Tampoco a reírse muy fuerte o tomar un taxi.

Es un error que líderes mundiales presenten una actitud reposada, cuando la guerra ha sido declarada contra la humanidad, ante la toma de países, gobiernos por grupos de izquierda  ¿Qué le falta a los líderes mundiales, regionales, locales para tomar decisiones coherentes. acertadas en beneficio de la humanidad? 

Nuestra crisis mundial, deviene de las malas prácticas y políticas de los líderes mundiales, quienes han doblegado el crecimiento humano, empeñados en una igualdad social que no existe, para quien no maneja el poder, la realidad supera la ficción, la pobreza se ha institucionalizado, se planifican e implementan políticas mundiales no garantistas de regeneración social, sino de dependencia mental, física y emocional.

Las grandes potencias y los políticos de doble moral, no les importa un pueblo que huye del miedo, del recuerdo a las torturas, muertes, violaciones, mutilaciones, torturas etc, cuando sus voceros refieren que no es su guerra, pero lo cierto es que la guerra es contra la humanidad, la convivencia, el respecto, el derecho ajeno, el futuro.

Testimonios de terror que quieren borrar, la comunidad internacional:

«Quiero volverme invisible y esconderme del mundo», escribió en Twitter Rada Akbar, pintora y fotógrafa. 

Mientras que Aisha Khurram, quien representa a la juventud afgana ante la ONU, ve cómo sus sueños se derrumban. «Para toda la nación, ver cómo todo se hundía en un instante, fue el fin del mundo”, dijo a la agencia AFP. De 22 años, esta mujer creció en un Afganistán que ya no existe, y quizás tenga que acostumbrarse a otro, donde incluso mostrar sus tobillos sea un delito que merezca castigo corporal, como solían hacer los talibanes durante su primer gobierno. Las lapidaciones y flagelaciones eran pan de cada día. A veces por adulterio. Otras por mostrar los tobillos, reír o dar la mano a un hombre.

Es deber de todos no olvidar los pueblos humillados de Venezuela, Nicaragua, Haiti, Cuba, Afganistán  y otros, dominados por la ambición, la codicia quienes les roban, la sonrisa a nuestro futuro, a cada niño, niña, mujer y hombre que fue, es y puede ser, abusado, asesinado, torturado, desaparecido, es una responsabilidad compartida por la indolencia y el silencio cómplice.

Escrito por Damarys Rangel

Abogada/Defensora de DDHH

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *